La Plata nació en 1882 por un imperativo histórico. Le fue otorgado un rol de privilegio en el concierto nacional. La capital del primer Estado argentino. Y vaya si cumplió con creces su rol. Se convirtió en un símbolo de la unidad nacional, vanguardia de la cultura, fragua de científicos, intelectuales, profesionales, hombres de Estado. Sumó a ello la natural belleza de su traza, sus calles, sus árboles, sus avenidas y diagonales. La majestad de sus edificios públicos, su Catedral, y sus iglesias redondearon una presencia única en el concierto de las ciudades americanas.
Todo ello nos llena de orgullo y ha construído una especial identificación con su población. Sentirse platense es una impronta que nos acompaña siempre, como la propia sombra.
Pasaron 136 años. La realidad de hoy nos transmite un estado de desazón y desasosiego. El brillo se ha perdido, el esplendor la ha abandonado. Ya no es el faro de la cultura y el progreso.
Los platenses tenemos que tomar una decisión histórica, como la que en su momento le dió origen. Es necesario refundar la ciudad de La Plata ypara poner manos a la obra es menester cumplir con algunas premisas. Una firme determinación política y personal de todos los platenses. Y un conjunto de ideas fuerza para concretar.
PLANIFICAR
Una cuestión clave es la planificación. Debe tomarse como universo no solo el Casco Urbano sino las realidades de los barrios que se han desarrollado con el correr del tiempo. Se han conformado conglomerados pujantes, vivos, desordenados, aluvionales, que nos brindan un panorama tan fuerte e impactante que constituye un desafío fascinante de abordar.
Una convocatoria ambiciosa de profesionales, arquitectos, ingenieros, urbanistas e historiadores de la ciudad debe tener a su cargo la elaboración de un plan marco para cada barrio, que abarque su historia y procure proyectarlos hacia el futuro mediante un redireccionamiento de su perfil urbano que genere una conexión cómoda con el centro, con todas las ventajas de los últimos adelantos en materia urbanística y prevea la instalación de edificios públicos descentralizados, la proyección de espacios comunitarios, culturales y deportivos.
Se entiende que cada zona deberá tener un plan marco que acepte la incorporación de ideas innovadoras por parte de cualquier ciudadano o institución.
TAREA DE TODOS
El casco urbano es por supuesto un capítulo especial en todos los aspectos y también punto de partida para el desarrollo de todas las cuestiones a estudiar y programar. Debe haber una comisión gubernamental, con la participación especial de la UNLP y otras casas de altos estudios, la CIC, las entidades que nuclean a la empresa, el comercio, a la industria, a la producción, a los gremios, a la iglesia, a los sectores políticos, a clubes, centros de fomento y a la prensa de nuestra ciudad.
Entre todos debemos buscar ideas: Una reforma integral del tránsito es primordial, verdadera descentralización en materia administrativa y de salud, prioridad a la educación, atención a los niños,discapacitados y adultos mayores, justicia social para los que necesiten, como la búsqueda de mayor seguridad ciudadana, participación comunitaria y más y mejores accesos para la circulación de bienes y personas, como la mejor comunicación de la ciudad con rutas y autopistas.
Estos desordenados conceptos son los de un platense que sueña con un salto de calidad de nuestra ciudad, con la participación de todos y que la vuelva a ubicar en el sitial que proyectaron los visionarios fundadores.
El objetivo es incuestionablemente ambicioso pero absolutamente alcanzable. Hay muchas ideas en diferentes ámbitos, sólo se necesita formar un todo compatible y gestionarlas desde un plan sustentable. La refundación de la ciudad de La Plata nos está esperando. Es un nuevo lanzamiento hacia el futuro. Lo podemos hacer entre todos los platenses.
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